Parque Likandes

Los Andes, Tesoro Vivo del Patrimonio Americano

La Cordillera y el mar representan para los chilenos los límites naturales e iconográficos que determinan su identidad. Estos dos elementos conforman su presencia en el mundo dotándole un carácter insular y un tanto aislado de las contingencias. Ambos actúan como barrera de amenazas climatológicas y sanitarias y a su vez son fuente de recursos para la vida y desarrollo del país.

Los Andes, es una cadena montañosa presente a lo largo de Chile que se extiende como columna vertebral por América del Sur por más de siete mil kilómetros y se adentra en el mar doscientos kilómetros en la zona de la Patagonia chilena dando vida fiordos e islas que resultan ser cumbres de montañas . Por sí misma conecta a ecosistemas de manera transversal por todo el continente.

Esto lo sabían en el tiempo del Imperio Inca quienes lograron comunicar a través de más de 30 mil kilómetros de senderos a Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador y Colombia con el emperador del Cuzco. Conocido como “el Camino del Inca”, su tramo más famoso es el de 43 km que une el Cuzco con Machupichu. Sin embargo, vestigios de esta red de caminos se han encontrado incluso en la zona central de Chile. Por tanto, la cordillera y su entramado de rutas permiten recordar el intercambio de bienes, ideas y conocimientos que se daba entre las culturas prehispánicas.

El reconocimiento del patrimonio cultural que representa Los Andes, junto con los ecosistemas únicos existentes en esta zona del planeta, su riqueza como fuente de agua pura que nutre los valles y alimenta a sus habitantes, y como base de recursos que fortalecen la actividad económica del país, fue sobre lo que Fundación Caserta se basó para entender a la montaña como canalizadora de su misión en educación.
Animados por el conocimiento del poder transformador de la naturaleza, dada la experiencia de años desarrollando programas educativos al aire libre, Fundación Caserta buscó un lugar en las entrañas de la cordillera como espacio privilegiado para el aprendizaje.

A principios del 2013, encontraron una zona de preservación ecológica en el corazón de las montañas. Dentro del gran Cajón del Maipo, a 50 km de la capital del país, 188 hectáreas dieron vida a un Parque de Aprendizajes en Los Andes. Su geomorfología coronada por cerros y miradores, su red de riachuelos y pequeñas quebradas que alimentan con agua el Estero San José, y la flora y fauna nativa, algunas endémicas, proyectaban lugares idóneos para escuchar, explorar, soñar y compartir aprendizajes.

Perceptualmente el terreno está totalmente rodeado de montañas pues tanto hacia el sur como al poniente las vistas limitan con cadenas montañosas de la cordillera de los Andes, por lo que le bautizaron como Parque Likandes, conjunción del nombre de la Cordillera y del Cerro Likan, que significa piedra en mapudungún (lengua de los mapuches, cultura originaria de estas tierras). Este cerro de 2.328 msnm, le brinda protección al parque con un impresionante murallón de piedra.

Paisajes de Likandes

Likandes se desarrolla en un contexto de baja montaña y valle cordillerano andino con ecosistemas de tipo mediterráneo predominantes.

Los elementos morfológicos son los característicos de valles de montaña, incluyendo las irregularidades propias de los cordones montañosos cordilleranos, laderas rocosas de rasgos abruptos, valles encajonados, singularidades del relieve, lechos de quebrada, entre otros. Las formaciones arbustivas complementan estos rasgos que dominan y estructuran el paisaje, especialmente en el aspecto cromático y texturas sobre las superficies.

Dos cerros interiores y una explanada de forma triangular en la parte baja del terreno que llega hasta la ribera del estero son elementos característicos de su topografía. Se pueden identificar la parte alta y más agreste, en que el terreno es angosto, de pendiente fuerte y difícil de recorrer; y la zona baja y ancha, de pendientes menos pronunciadas, donde se encuentran la mayoría de los senderos existentes, y donde se desarrollará la mayor parte de las instalaciones.


El terreno es surcado por quebradas y cursos de agua intermitentes donde se concentra la mayor parte de la vegetación tanto de árboles como arbustos. Hay lugares excepcionales en cuanto a su belleza como las cascadas que se producen en la parte alta del terreno, grandes rocas que emergen en el lecho del estero, miradores y paredes rocosas que permiten también el avistamiento del vuelo de cóndores y águilas por las cumbres de Los Andes.

Las vistas más profundas son hacia el oriente, hacia los nevados cordilleranos, las que se tienen desde el lecho del estero y desde los senderos que se ubican en las laderas que miran hacia el oriente.

Puntos de interés

Flora

Likandes se ubica en el piedemonte de la Cordillera de Los Andes, correspondiente a la zona mediterránea de Chile, específicamente a la región de bosques y matorral esclerófilo. Ésta registra entre sus principales características la presencia de numerosas especies endémicas. En el área crecen unas dos mil quinientas especies de plantas vasculares; de ellas, un 46,3% son endémicas de Chile y un 23,4%, endémicas de la eco-región mediterránea chilena (Arroyo & Cavieres 1997; Arroyo et al, 1999).
Por su alto nivel de endemismo y amenaza, la región ha sido establecida como un “hot spot” para la diversidad biológica mundial (Myers et al, 2000). Sin embargo el lugar ha sido dedicado parcialmente a la agricultura y ganadería, por lo que presenta algún grado de degradación y un porcentaje de especies alóctonas asilvestradas.
A pesar de lo anterior el lugar presenta una diversidad y riqueza florística importante, con un 77% de vegetación nativa de un total de 81 especies catastradas. (AGEA, 2013)
Mostramos imágenes de las especies nativas y las tres especies alóctonas que hemos considerado invasoras.

Fauna

Geología del Parque

La comuna de San José de Maipo se emplaza en la Cordillera de los Andes, cuyo mayor solevantamiento se habría generado en el periodo geológico del Mioceno, esto es, aproximadamente a partir de los últimos 20 millones de años, modelado fundamentalmente por la acción tectónica, glaciar, volcánica y fluvial.

La comuna muestra una diversidad geológica excepcional, con rocas jurásicas de origen marino y rocas volcánicas y plutónicas del Cenozoico, pliegues y fallas que evidencian una intensa actividad tectónica (Thiele, 1980); al menos once volcanes (González-Ferrán, 1995); siete fuentes termales estudiadas (Bustamante et al., 2010), 718 glaciares inventariados (Geoestudios Ltda, 2011), decenas de yacimientos minerales y abundantes depósitos sedimentarios holocenos de origen fluvial, glacial, volcánico y gravitacional. 


La geología de Likandes está compuesta principalmente por rocas sedimentarias de carácter continental correspondientes a la Formación Farellones y Formación Abanico.

Hidrología

Uno de los íconos de San José de Maipo está dado por la presencia de la alta hoya hidrográfica del Río Maipo, con más de 5.000 km2. Sus principales tributarios son los ríos Colorado, Volcán y Yeso. Sus regímenes hidrológicos son mixtos, con fuertes crecidas en invierno, primavera y comienzos de verano, existiendo predominancia del régimen nival.

Likandes se localiza aledaño al curso inferior del Estero San José, afluente medio del Río Maipo. El estero San José presenta un régimen de alimentación nival y drena una cuenca de aproximadamente 150 km2, con nacientes en cotas cercanas a los 3.800 msnm.

Tanto el Estero San José como el Río Maipo presentan un escurrimiento de tipo torrencial, es decir, presentan crecidas con gran poder de arrastre y una carga de materiales importante en suspensión lo que le da la turbidez característica de este tipo de ríos Andinos.

El Maipo representa la principal fuente de agua para la capital y los valles.

Un afluente importante de la Cuenca del Estero san José corresponde al Estero lagunillas que drena una cuenca de aproximadamente 15 km2.

Arqueología en Likandes

En el Cajón del Maipo se encuentran algunas las expresiones más sureñas –y más extraordinarias- de dominio territorial de este Estado cuya capital se encontraba en El Cuzco (actual Perú). Específicamente nos referimos a los santuarios de altura del Cerro El Plomo y Cerro Peladeros, donde en el primero encontramos la expresión física el rito incaico de la Capacocha a partir del hallazgo del cuerpo, ajuar y ofrenda de un niño de 8 años. Por otra parte, en las cercanías del embalse El Yeso los arqueólogos han encontrado edificaciones arquitectónicas y el único tramo del Camino del Inca conocido para la Zona Central del país. Éste se usaba para ingresar al valle central desde el actual territorio argentino.

Por lo mismo, adquiere tanta importancia el registro de un probable sitio de época incaica (aproximadamente 1450 DC) de carácter habitacional en terrenos del Parque Likandes, cercano al pueblo de San José del Maipo.

Existe otro hallazgo que probablemente correspondan a la época prehispánica que ha sido debidamente resguardado para la realización de los estudios arqueológicos correspondientes.

Se trata de un pequeño conjunto de líneas delgadas grabadas sobre una superficie plana de piedra. En este caso particular corresponde a un probable petroglifo de traza lineal delgada, difícil de situar cronológico-culturalmente, aunque sus características y los antecedentes del área de estudio podría enmarcarla dentro del mundo prehispánico. Todos éstos, forman parte de un conjunto de arte rupestre que se manifiesta comúnmente en superficies al aire libre en la región precordillerana y cordillerana de los Andes centrales.

Otros vestigios parecen provenir de la explotación mineral en la época Colonial. La mina de plata de San Pedro Nolasco propició la fundación de la capital comunal en el año 1792 como centro administrativo y de abastecimiento minero. Para la economía Colonial resultó de vital importancia también la explotación cuprífera de la Mina El Volcán (1800 DC). Asimismo, la otrora ruta de los incas desde el actual territorio de Argentina (“Paso del Portillo de Piuquenes”) continuó utilizándose durante la guerra independentista que enfrentó criollos y realistas a inicios del siglo XIX, en el ocaso de la Colonia. Luego, se construyó el tren y el clima montañoso de San José de Maipo contribuyó al alivio de los enfermos de los pulmones a través del establecimiento de sanatorios de tuberculosos en la comuna.

Historia y Cultura

Las ocupaciones humanas más antiguas de la Región Metropolitana de Chile –de más de 10 mil años- se han encontrado en un sector de bosque del Cajon del Maipo, en el estero El Manzano, tributario del río Maipo.

Las primeras comunidades de estas tierras altas fueron los indios chiquillanes, quienes vivían en el actual sector de San Gabriel, también se han encontrado vestigios de la presencia de la cultura Inca, prueba de ello está la Momia, es un niño que fue ofrendado a 5.400 metros de altura hace más de 500 años como parte de la ceremonia inca en honor al dios del Sol (Inti). Fue hallada en el Cerro El Plomo, que actualmente forma parte de la colección del “Museo Nacional de Historia Natural”.

San José de Maipo, capital de la comuna, en sus inicios surgió de la necesidad de dar asentamiento a diversas comunidades mineras establecidas en el sector, dedicadas a la explotación de una de las primeras minas de plata del país,”San Pedro de Nolasco”, la que generó grandes ganancias en su época.

El entonces Gobernador del Reino de Chile, Don Ambrosio O´Higgins, al tanto de esta necesidad, funda el 16 de Julio de 1792 mediante mandato del Rey de España la Villa de San José de Maipo, la que posteriormente pasó a llamarse Villa Alta y que actualmente es conocida como San José de Maipo.

Mundos de Likandes

Al recorrer las quebradas y cerros de Likandes, se descubren zonas que invitan por sí mismas al aprendizaje, en la exploración de un universo que se despliega en su biodiversidad. Según esto, y acorde a las necesidades de cada grupo, se diseñaron programas que surgen de recorrer “mundos” y vivenciar sus experiencias.

Es una metodología activa, en la que los participantes se involucran de manera integral, aprendiendo desde el hacer, el sentir, el conocer y el trascender.